La I Jornada Intercolegial del Día Internacional de la Mujer en la Ingeniería reunió esta mañana en Zaragoza a 16 profesionales de cinco ramas de la ingeniería para analizar los retos del sector y la necesidad de incorporar más talento femenino.
La ingeniería del futuro será digital, innovadora y sostenible, pero también deberá ser más humana, diversa y capaz de atraer todo el talento disponible. Esa fue una de las principales conclusiones de la I Jornada Intercolegial del Día Internacional de la Mujer en la Ingeniería, celebrada el pasado 26 de junio en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza y organizada conjuntamente, por primera vez, por los colegios profesionales de Ingeniería de Aragón.
Impulsada por el Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos en Aragón y los colegios oficiales de Ingenieros Industriales de Aragón y La Rioja, de Telecomunicación, Agrónomos y de Montes, la jornada reunió a 16 ingenieras procedentes de las ramas de Caminos, quienes compartieron experiencias, analizaron la evolución de la profesión y reflexionaron sobre los desafíos tecnológicos, ambientales y sociales que marcarán el futuro de la ingeniería.
Una profesión que necesita más mujeres
Aunque la presencia femenina continúa creciendo, las mujeres representan todavía entre el 25 % y el 30 % del alumnado en muchas titulaciones de ingeniería. Esta realidad estuvo muy presente durante toda la jornada, en la que las participantes coincidieron en la necesidad de seguir generando referentes que inspiren a las nuevas generaciones y contribuyan a romper los estereotipos que todavía alejan a muchas jóvenes de las carreras STEM.
Durante la inauguración, la directora de la Escuela de Ingeniería y Arquitectura de la Universidad de Zaragoza (EINA), Pilar Brufau, recordó que «la ingeniería necesita todo el talento disponible», mientras que la directora de la Escuela Universitaria Politécnica de La Almunia (EUPLA), Mónica Remacha, defendió la ingeniería como una forma de afrontar los retos y transformar la sociedad.
Tecnología al servicio de las personas
La primera mesa redonda, moderada por la ingeniera Pilar Fiteni Mera, abordó el impacto de la digitalización, la inteligencia artificial y la sostenibilidad sobre la profesión.
Las participantes coincidieron en que la innovación tecnológica solo tendrá sentido si mantiene a las personas en el centro. Elena Lanuza Sanvicente destacó las oportunidades que ofrecen los gemelos digitales en la gestión ambiental; Beatriz Calvo Pérez incidió en la necesidad de desarrollar una inteligencia artificial ética y regulada; Lorena Reula Gil defendió que ninguna herramienta tecnológica sustituirá el criterio profesional ni la capacidad de observación; mientras que Ana María Moreno Lorente puso el foco en la transformación digital de las infraestructuras y la movilidad.
Uno de los mensajes más repetidos durante el debate fue que la ingeniería deberá seguir desarrollando competencias técnicas, pero también habilidades como la comunicación, el liderazgo, la capacidad de adaptación o el trabajo colaborativo.
Liderar desde el conocimiento y la experiencia
La segunda mesa redonda puso el foco en la gestión de personas y en la evolución del liderazgo dentro de las organizaciones.
Rosa Vicente Vas y Patricia Heredia Gil coincidieron en que las nuevas generaciones buscan entornos laborales con propósito, flexibilidad y posibilidades de crecimiento profesional, mientras que Teresa Alós subrayó el valor que aportan las ingenieras con mayor experiencia en equipos cada vez más intergeneracionales.
Catalina Padilla Trueba defendió la riqueza que aporta la diversidad dentro de los equipos de trabajo, mientras que Isabel López, ingeniera de Montes, intervino en sustitución de María Isabel Ureta Peña y Ana Oliván Villobas, movilizadas por el operativo de coordinación del incendio declarado ese mismo día en Tamarite de Litera. Su ausencia fue reconocida durante la jornada como el mejor ejemplo del compromiso diario de la ingeniería con la sociedad.
La ingeniería que protege a las personas
La conferencia de María Luisa Moreno Santaengracia, jefa del Área de Hidrología y Cauces de la Confederación Hidrográfica del Ebro, permitió acercar al público el trabajo que existe detrás de la gestión del riesgo de inundaciones. La ingeniera explicó cómo la prevención, la planificación y la coordinación entre administraciones resultan fundamentales para minimizar los efectos de estos fenómenos, poniendo de relieve una ingeniería muchas veces invisible, pero esencial para la seguridad de la ciudadanía.
La jornada concluyó con la conferencia de Susana Remacha Andrés, directora de la planta de Stellantis Figueruelas, quien reflexionó sobre los nuevos modelos de liderazgo y la gestión de equipos en un contexto de transformación industrial y cambio cultural.
Una alianza inédita entre los colegios de ingeniería
El decano de la Demarcación de Aragón del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, Rafael López Guarga, fue el encargado de clausurar una jornada que calificó como un punto de partida para futuras colaboraciones entre los colegios profesionales de ingeniería de Aragón.
La primera edición de esta iniciativa ha contado con la participación de los Colegios Oficiales de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, Industriales, Telecomunicación, Agrónomos y Montes, así como con la colaboración de la Universidad de Zaragoza, la Cátedra Mariano López Navarro, el Consejo de Ingeniería de Aragón (CIAR), la Oficina Acelera Pyme y CBNK.
Más allá de las cifras o de los avances tecnológicos, la jornada dejó una idea compartida por todas las participantes: el futuro de la ingeniería solo podrá construirse incorporando todo el talento disponible y generando referentes que inspiren a las próximas generaciones de ingenieras.




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